VICIOS

 Con los vicios solitarios aprendí a convivir, me sumí en una amalgama de desazón y pensamientos autodestructivos.

Siempre suelo salir a recorrer las calles después de unas cuantas horas de reflexión, a recorrerlas sin un proposito, quizás por inercia en el estrecho camino de mi incompetencia, en busca del sentido por tu maldita inexistencia.

En este escuálido sentimiento de incertidumbre solo puedo observar como mi vida se consume lenta y dolorosamente, como lo poco que queda de un amargo cigarro, inefable...

ASÍ ERES TÚ

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